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Dudo mucho que otro alguno pueda hacer otrotanto y brindarle con tan buena obra, corno está; y si Usted está dotado del buen gusto, que yo le desseo, hame de quedar tan obligado corno agradecido. Gustara muchissimo poderle mesmamente ofrecer un pufiado de noticias además de las escritas arriba acerca de nuestro amigo, pareciendome impossible Usted no se queme en el desseo de saber basta el negro de la una todo lo que se puede saber de quien pintó tan a la Ticiana el predicador de predicadores; pero confiéssole corno no sé mas de lo poco que ya he dicho y de lo poquissimo que saqué leyendo sus Cartas familiares publicadas en Madrid algunos anos después de su muerte, migajita de anadidura, que tambien podrá Usted muy facilmente procurarsela por medio de los pocos reales, que cuestan los dos tomitos de las tales cartas. Quédame solo decir, respeto a la ortografia adotada en está edicion, que de propòsito no quise conformarme a ninguna de las cinco sucesivamente emanadas de los seiiores academicos, pareciendome que todas cinco vayan muy descaminadas y descompuestas, magúer las tantas camisas sudadas por Sus Eccellentissimas, Sus Illustrissimas y Sus Reverendissimas durante el medio siglo que emplearon en componerlas.

Estas eran, mi sefior, las cuatro palabras, que tenia de decir a Vuestra Merced. Si han salido mas de cuatro mil, perdone el pecadillo a mi locuacidad, me mande lo que fuere de su agrado, y Cristo con todos.